Escribir un blog es un rollo.
Así es. Que nadie se lleve a engaños. Que no te mareen con las infinitas ventajas y bondades de tener un blog. Está de moda. Es muy cool. Palabra de Google.
Y lo digo yo, que me dedico a las redes sociales e internet. «A vender humo», como dice mucha gente. Gente que, en muchos casos, al final te termina contratando. Y para que le escribas un blog. Porque, no sé si lo he dicho, escribir un blog es un rollo.
Como entrada no está mal. Estaréis diciendo que soy un poco raro. Puede que sí.
Lo cierto es que los blogs son una herramienta más. Con su grado de importancia dentro de la estrategia de marketing y posicionamiento de nuestro proyecto o el de nuestros clientes. Tan importante como pueda ser la búsqueda continua de contenido de calidad que ofrecer en nuestras redes sociales, la selección de palabras clave (keywords) en el código fuente de nuestra web o cultivar nuestras relaciones profesionales para dar a conocer nuestro negocio y que se hable de él.
Y como herramienta que es, necesita búsqueda de información, mantenimiento periódico y estrategia de branding. Necesita trabajo. Y mucho.

Lo primero a tener en cuenta es que no es sencillo escribir un blog. Independientemente de la facilidad o no que tengamos para ponernos a escribir, el miedo a la página en blanco existe. Y existe para todos, incluidos los bloggers de moda.
Si eres de esos a los que la inspiración y las musas le despiertan todas las mañanas, aparte de mi envidia personal, tendrás la suerte de tener siempre la cabeza llena de ideas y estarás deseando ponerte delante del Word para plasmar todo lo que rebosa tu imaginación.

Otra cosa es que sepas hacerlo. Porque una cosa es tener qué decir y otra muy distinta saber cómo decirlo. Porque un blog no es un libro, ni un diario personal, ni una cuenta de Twitter. Tiene su forma de ser y sus reglas. Incluyendo cómo redactar los títulos para que lleguen mejor o empezar siempre con la idea más importante.
Tómatelo como un trabajo.
Si finalmente nos decidimos a hacer un blog, una buena estrategia para enfrentarnos a ello es considerarlo una tarea más dentro de las muchas que tenemos. No le quitamos importancia, pero profesionalizamos su desarrollo para que no parezca tan «místico» el tener que ponernos a escribir un texto desde cero. Y para ello realizaremos una serie de tareas previas:
• Decidiremos sobre qué queremos o podemos escribir.
• Buscaremos información de base relacionada con la idea principal.
• Anotaremos puntos iniciales para ir desgranando después.
• Organizaremos el contenido de acuerdo al estilo post para blog.
• Buscaremos material gráfico que acompañe a nuestras ideas.
• Le daremos nuestro toque personal. Fundamental.
Y sí. El blog también tiene sus ventajas. Por supuesto.
El blog nos permite por su extensión poder comentar temas que son de importancia para nosotros o para nuestros clientes de manera más desarrollada que en las redes sociales.
• Da una imagen de nuestra marca más cercana pero también más profesional.
• Permite que completemos informaciones de nuestra web o redes sociales.
• Aportamos valor a nuestros clientes mediante información que les puede ser de interés.
• Denota que dedicamos tiempo a nuestro proyecto.
Si conseguimos un producto final con información interesante y logramos aportar nuestro toque personal, tendremos una extensión de nuestra marca que hablará por nosotros en internet de manera constante. Será un sitio de referencia, junto con nuestra web, al que nuestros posibles clientes podrán acudir periódicamente a obtener información o saber de nosotros. Todo depende de qué contenido les ofrezcamos y de cómo lo hagamos.
El blog vende.
No por sí solo, pero junto a unas acciones de branding bien planificadas y desarrolladas, ayudará a que se conozca nuestra marca:
• Tener el blog actualizado con contenido interesante.
• Participar en comentarios de otros blogs aportando ideas o cuestiones.
• Compartiendo nuestro blog en otras plataformas.
• Dotándolo de personalidad propia.

Con la participación en otros blogs de referencia, aportando soluciones o ideas interesantes, podemos conseguir despertar interés en plataformas de blogging que quieran contar con nuestros posts en ellas. Esto nos reportará un respaldo profesional y, de entrada, unos lectores a los que poder enganchar después con nuestro contenido. Seremos bloggers externos. Después, con tiempo, constancia, mucho trabajo y algo de suerte, es posible que nuestro blog sea referencia para un sector.
¿Y yo me aplico el cuento?
Pues en ello estamos. Quizá esta sea la primera entrada para mi nuevo blog.

Mi proyecto va de redes sociales e internet así que sería necesario crear un blog. Pero todavía no está hecho. La razón principal puede ser falta de tiempo. O mala planificación, como comentaba más arriba. Otra de las razones es que hay miles de blogs de miles de empresas que se dedican a lo mismo y no quiero ser otro grano de arena en el desierto.

Tengo ideas y escribo desde mi empresa multitud de textos, artículos, posts, etc. pero creo que hay que planificar muy bien lo que se quiere decir y cómo se quiere decir para que se considere algo novedoso, útil y que se quiera seguir.
Me gusta escribir. Mucho. Y cuando puedo, lo hago de manera personal. Mi problema quizá sea encontrar la manera y el tiempo de orientar ese gusto por la escritura a temas que además me ayuden profesionalmente.
Al final, escribir un blog NO es rollo. Puede que lo sea el hecho de su planificación previa, organización, ponerte a ello, etc. Pero ya lo hago para otros. ¿Por qué no para mí?
Es vital darse a conocer. Y hay que hacerlo bien. Y un buen blog me puede ayudar.
A por ello.
¿Y tú? ¿Ya has creado tu blog? ¿Cómo fue la experiencia a la hora de hacer el primer post?
Coméntame tus impresiones o comparte aquí tu primer post.